viernes, 15 de marzo de 2013

LA TRANSITORIEDAD DE LA VIDA.

El hombre elige constantemente de entre la gran masa de posibilidades presentes, ¿a cuál de ellas hay que condenar a no ser y cuál de ellas debe realizarse?. ¿Qué elección será una realización imperecedera, una "huella inmortal en la arena del tiempo"?.
En todo momento el hombre debe decidir para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia. Nada puede deshacerse y nada puede volverse a hacer. Yo diría q haber sido es la forma más segura de ser.

El pesimista se parece a un hombre que observa con temor y tristeza como su almanaque, colgado

en la pared y del que a diario arranca una hoja, a medida que transcurren los días se va reduciendo cada vez más. Mientras que la persona que ataca los problemas de la vida
activamente es como un hombre que arranca sucesivamente las hojas del calendario de su
vida y las va archivando cuidadosamente junto a los que le precedieron, después de haber
escrito unas cuantas notas al dorso. Y así refleja con orgullo y goce toda la riqueza que
contienen estas notas, a lo largo de la vida que ya ha vivido plenamente. ¿Qué puede
importarle cuando advierte que se va volviendo viejo? ¿Tiene alguna razón para envidiar a la
gente joven, o sentir nostalgia por su juventud perdida? ¿Por qué ha de envidiar a los
jóvenes ? ¿ Por las posibilidades que tienen, por el futuro que les espera? "No, gracias",
pensará. "En vez de posibilidades yo cuento con las realidades de mi pasado, no sólo la
realidad del trabajo hecho y del amor amado, sino de los sufrimientos sufridos
valientemente. Estos sufrimientos son precisamente las cosas de las que me siento más
orgulloso aunque no inspiren envidia."


El hombre en busca del sentido último.

Victor E. Frankl.



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