jueves, 25 de febrero de 2016

POEMAS DE UN PALETO PARA NO DORMIRSE.

ME CONTRADIGO.

Mueren mis neuronas
pensando algo digno de ti.
El amor puede convertirse en pesadilla, si no que me lo digan a mí.
Te odio porque te quiero y tanto amor me hace daño, tú eres la razón.
Mas, sin ese amor que me ha llevado al altar,
mi vida a mi lado no estaría, pues tarde o temprano partiría,
tal vez a ninguna parte, tal vez a ningín lugar.

COMO UN JARRÓN.

Nuestro amor me destruye,
mi corazón poco a poco se rompe.
De momento son sólo grietas...
Tal vez un día me derrumbe.

PELIGROSAMENTE BELLA.

Eres una flor de pétalos perfectos,
bella e inmortal, eterna, maravillosa.
Intento cogerte y no me doy cuenta que tienes espinas.
Mi sangre te alimenta, aún eres más bella.
Cuánta sangre podré derramar
mas no te quiero soltar.
Cada vez eres más bella,
yo cada vez estoy más débil.
Me digo: esa flor era demasiado hermosa
dónde ibas imbécil.

LOQUITO.

Tú me necesitas, yo me vuelvo loco,
nuestro amor me rompe el coco.
Dame de lo que sea un poco
pero poquito a poco, que tengo el corazón roto,
de tanto exceso de nada,
de esto de aquí, de lo otro.
Gracias por seguir al lado de un loco.

NATURALEZA.

Desde la tumba veo el cielo,
qué frescura hay en la tumba,
las estrellas parecen cristales de hielo.
Mi esqueleto se acostumbra a vivir entre las sombras
y ya no se asombra de no ver el azul del cielo.
Los gusanos me taladran por aquí y por allá sin pagar peaje alguno.
Comida gratuita, serviros amigos, que no le falte a ninguno.
Desde la tumba veo el cielo, qué frescura hay en la tumba.
Las estrellas parecen cristales de hielo.

CAIDA NO LIBRE.

Precipitándose a un pozo van
mi cuerpo, mi alma y mi mente.
Parece que ninguno se arrepiente,
están cansados de estar entre la gente.
Ellos no tienen culpa, sólo siguen la corriente.
Mi cuerpo, mi alma, mi mente quisieron ir contracorriente,
poco tiempo duraron, no les dejaró la gente.
Mi cuerpo, mi alma, mi mente quiesieron ser afluente,
ni siquiera eso pudieron, no les dejó la gente.

FUEGO EN EL ALMA.

Encendidos están mi corazón y mi mente
es el grito de un hombre herido,
la lucha contracorriente, el delirio in vivo.
No dejo de luchar, a mí mismo tengo enfrente.
El dolor es agudo, qué batalla tan poco inteligente,
mas mi peor enemigo soy yo.
No sé si ganaré pues la vida es corta,
si esto a nadie le importa,
otra vida a Dios pediré
y hasta mi siguiente muerte lucharé
si no tuviera aún el alma rota.

SONETO V, GARCILASO DE LA VEGA (s.XVI).

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan sólo, que aún de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, d
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

G.SAMSA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario