"Si algún día necesitas mi vida ven y tómala". Así se despidía A, con una nota que introdujo en mi bolsillo al darme un abrazo evitando que nadie la viera.
Era un mensaje de amor. Ella me necesitaba?, ella me adoraba?, me admiraba?, idolatraba?, quizá me deseara también?. Se iba, emprendía una nueva vida en el arte pero antes quería tender un nexo que nos uniera en la distancia, quería que yo lo supiera: la verdad de su corazón.
Fue un gran atrevimiento por su parte pero ya estaba envuelta en una toma de decisiones transcendentales para su vida, qué impostaba ya una más. había decidido dedicarse al teatro, abandonar a su familia, dejarlo todo y por qué no declarar su amor.. Una mujer en una encrucijada, en un momento decisivo de su vida y que probablemente la marcaría hasta el final.
Cuando cojí la nota y la lei, una llama se encendió en mi corazón. Entonces pensé en mi mujer, ya sintiendome culpable antes incluso de que nada hubiera sucedido. Pero su mensaje era demasiado explícito como para obviarlo: "Si algún día necesitas mi vida..." Aún así no salía de mi asombro e incredulidad: esta joven, prometedora y bella criatura se había fijado en mí... Ella encarnaba el amor de mis sueños, un amor ideal: joven y bella, encantadora, sensible e inteligente. Pero qué hago con mi mujer, Dios!!! Ella lo entenderá, seguro...soy más joven que ella, tengo talento, tengo futuro por mí mismo. Ella no es tonta, seguro que intuía que algo así podía suceder tarde o temprano. Debo decírselo ya. Su reacción puede ser brutal... En cierta medida me atemoriza, me controla, manipula y en cierta medida creo que es recíproco. Simplemente nos necesitamos, si no, no estaríamos juntos, es evidente. Pero eso no es amor y yo estoy dispuesto a alcanzar el ideal: quiero abandonar el te quiero porque te necesito y llegar al te necesito porque te quiero.
Oooh, esto es una locura, el amor es una locura....el amor duele...sí, duele... Quédate, le diría a A, mantengamos aquí nuestra relación, sin que nadie se entere, dejemos que lo que está surgiendo sea real y se haga fuerte como para que nada nos importe...Aún no puedo tomar una decisión, no te vayas todavía, espera un poco, espérame...Yo no puedo irme, debo quedarme un día más, necesito hablar con ella, necesito convencerla de que nos veamos a escondidas en secreto.... Quiero esta relación pero de momento no me siento con fuerzas de dejar a mi mujer...
La noche antes de partir estuvo nevando sin cesar, tal es así que por la mañana el conserje nos informó que debíamos cancelar nuestro viaje porque habían cortado las carreteras a causa de la nieve y que las previsiones meteorológicas no eran muy halagüeñas para los próximos días. pensé de inmediato que la suerte me sonreía: nadie podría salir, todos de nuevo permaneceríamos en la casa al menos unos días más. Yo pensaba aprovechar ese tiempo, iba a ser...excitante?, una aventura?, divertido?, dramático?...
Me aseguré de que A no se hubiera marchado ya. Tanta audacia hay en ella que no sería de extrañar que en vista del temporal hubiera decidido mandar al conserje que le preparara los caballos a media noche. Pero no, su habitación estaba abierta y sus pertenencias seguían en ella: huele a A...qué perfume usará, la hace tan especial, diferente, única...Ella está aquí todavía suspiro... Abajo, la doncella avisa de que el desayuno está servido. M, mi mujer, se levantó más pronto que yo. Ha ido a hablar con su hermano, el dueño de la casa y los terrenos, en un intento de paliar los efectos de la nieve y evitar así que nos quedemos. me introduzco en la habitación de A y cierro la puerta por dentro. Oigo ruidos en el cuarto de baño, sigiloso me acerco hasta allí. De nuevo la puerta a cuarenta y cinco grados del umbral me deja ver...
A se recoje el pelo frente al espejo. Con unas zapatillas de pelo blanco, braguitas del mismo color y la espalda desnuda. Inclina la cabeza para colocarse un gancho en el pelo y se sobresalta al ver mi reflejo en el espejo. Se gira, lo que me permite contemplar sus jóvenes pechos desnudos. Ella mantiene su acción, no se cubre, me mira...yo la miro, toda...Decido atravesar la puerta, no hay palabras, sólo silencio y miradas, baja sus brazos, me abraza, la abrazo. Recorro con mis manos la piel de su espalda hasta la cintura una y otra vez. Levanta la mirada, la beso, nos besamos...Mis manos van más allá, territorios prohibidos, sumamente íntimos donde sólo encuentro humedad, placer, gemidos, suspiros......acción....repetición....Nos guiamos a la cama. Me desnudo, ella ya lo está. Se tiende sobre mí. Noto su peso, la temperatura de su cuerpo, la sensación almohadillada de sus senos, la diminuta presión de sus pezones, su pelvis clavándose en mi pelvis...estoy en el paraiso con Afrodita...soy feliz...al fin.
Prestando oido primero y abriendo ligeramente la puerta después para comprobar que no hay nadie, salgo de la habitación, me vuelvo para cerrar y cuando me dispongo a enfilar el pasillo hasta la escalera que baja al comedor me encuentro con los ojos de mi mujer que termina de subir y se encuentra al otro extremo, quieta, mirándome. Después de un par de segundos en los que parecía haber procesado algún tipo de información, acelera y se mete en nuestra habitación. Yo arranco también y camino hasta el final y al cruzar por delante de la puerta oigo un fuerte ruido. algo se ha caido al suelo, otro, más violento, algo parece haber golpeado la pared. Decido no entrar, evito una posible confrontación ahora y bajo a desayunar. Tengo la ligera sensación de que me da igual lo que piense mi mujer, cualquier cosa que imagine podría ser verdad y a la vez mentira. No puede probar nada pero lo cierto es que me ha visto cerrar la puerta de A y eso puede hacer explotar un cúmulo de suposiciones en su cabeza y más cuando, como ella, se está predispuesta. Desde que llegamos no le quita ojo a A, quizá le recuerda a ella cuando comenzó, pero no se alegra por ello sino que la envidia y porque quizá esté celosa por mí, seguro ha notado que miro a A con placer y es esta quien acapara la atención y no ella. Esto la enciende, lo sé. Extrañamente, el poso que me queda incluso después de la que imagino vehemente reacción de M, es de bienestar. Tanto es que involuntariamente las facciones de mi rostro se alían para esbozar una sutil sonrisa de la que soy consciente al pasar por delante del espejo del hall.
El desayuno se convierte en un gabinete de crisis debatiendo las consecuencias de la nevada, las posibles alternativas de acción y toma de decisiones respecto al viaje programado y necesidades básicas como provisión de alimentos y un hipotético requerimiento de servicios médicos ya que el hermano de M anda necesitado de medicinas para paliar sus poliartralgias. Mucho bla, bla, bla y un conciso parte meteorológico llevan a todos a la conclusión de que al menos nos quedaremos cuatro días más...tres noches más..........
Henry Chinasky.
Era un mensaje de amor. Ella me necesitaba?, ella me adoraba?, me admiraba?, idolatraba?, quizá me deseara también?. Se iba, emprendía una nueva vida en el arte pero antes quería tender un nexo que nos uniera en la distancia, quería que yo lo supiera: la verdad de su corazón.
Fue un gran atrevimiento por su parte pero ya estaba envuelta en una toma de decisiones transcendentales para su vida, qué impostaba ya una más. había decidido dedicarse al teatro, abandonar a su familia, dejarlo todo y por qué no declarar su amor.. Una mujer en una encrucijada, en un momento decisivo de su vida y que probablemente la marcaría hasta el final.
Cuando cojí la nota y la lei, una llama se encendió en mi corazón. Entonces pensé en mi mujer, ya sintiendome culpable antes incluso de que nada hubiera sucedido. Pero su mensaje era demasiado explícito como para obviarlo: "Si algún día necesitas mi vida..." Aún así no salía de mi asombro e incredulidad: esta joven, prometedora y bella criatura se había fijado en mí... Ella encarnaba el amor de mis sueños, un amor ideal: joven y bella, encantadora, sensible e inteligente. Pero qué hago con mi mujer, Dios!!! Ella lo entenderá, seguro...soy más joven que ella, tengo talento, tengo futuro por mí mismo. Ella no es tonta, seguro que intuía que algo así podía suceder tarde o temprano. Debo decírselo ya. Su reacción puede ser brutal... En cierta medida me atemoriza, me controla, manipula y en cierta medida creo que es recíproco. Simplemente nos necesitamos, si no, no estaríamos juntos, es evidente. Pero eso no es amor y yo estoy dispuesto a alcanzar el ideal: quiero abandonar el te quiero porque te necesito y llegar al te necesito porque te quiero.
Oooh, esto es una locura, el amor es una locura....el amor duele...sí, duele... Quédate, le diría a A, mantengamos aquí nuestra relación, sin que nadie se entere, dejemos que lo que está surgiendo sea real y se haga fuerte como para que nada nos importe...Aún no puedo tomar una decisión, no te vayas todavía, espera un poco, espérame...Yo no puedo irme, debo quedarme un día más, necesito hablar con ella, necesito convencerla de que nos veamos a escondidas en secreto.... Quiero esta relación pero de momento no me siento con fuerzas de dejar a mi mujer...
La noche antes de partir estuvo nevando sin cesar, tal es así que por la mañana el conserje nos informó que debíamos cancelar nuestro viaje porque habían cortado las carreteras a causa de la nieve y que las previsiones meteorológicas no eran muy halagüeñas para los próximos días. pensé de inmediato que la suerte me sonreía: nadie podría salir, todos de nuevo permaneceríamos en la casa al menos unos días más. Yo pensaba aprovechar ese tiempo, iba a ser...excitante?, una aventura?, divertido?, dramático?...
Me aseguré de que A no se hubiera marchado ya. Tanta audacia hay en ella que no sería de extrañar que en vista del temporal hubiera decidido mandar al conserje que le preparara los caballos a media noche. Pero no, su habitación estaba abierta y sus pertenencias seguían en ella: huele a A...qué perfume usará, la hace tan especial, diferente, única...Ella está aquí todavía suspiro... Abajo, la doncella avisa de que el desayuno está servido. M, mi mujer, se levantó más pronto que yo. Ha ido a hablar con su hermano, el dueño de la casa y los terrenos, en un intento de paliar los efectos de la nieve y evitar así que nos quedemos. me introduzco en la habitación de A y cierro la puerta por dentro. Oigo ruidos en el cuarto de baño, sigiloso me acerco hasta allí. De nuevo la puerta a cuarenta y cinco grados del umbral me deja ver...
A se recoje el pelo frente al espejo. Con unas zapatillas de pelo blanco, braguitas del mismo color y la espalda desnuda. Inclina la cabeza para colocarse un gancho en el pelo y se sobresalta al ver mi reflejo en el espejo. Se gira, lo que me permite contemplar sus jóvenes pechos desnudos. Ella mantiene su acción, no se cubre, me mira...yo la miro, toda...Decido atravesar la puerta, no hay palabras, sólo silencio y miradas, baja sus brazos, me abraza, la abrazo. Recorro con mis manos la piel de su espalda hasta la cintura una y otra vez. Levanta la mirada, la beso, nos besamos...Mis manos van más allá, territorios prohibidos, sumamente íntimos donde sólo encuentro humedad, placer, gemidos, suspiros......acción....repetición....Nos guiamos a la cama. Me desnudo, ella ya lo está. Se tiende sobre mí. Noto su peso, la temperatura de su cuerpo, la sensación almohadillada de sus senos, la diminuta presión de sus pezones, su pelvis clavándose en mi pelvis...estoy en el paraiso con Afrodita...soy feliz...al fin.
Prestando oido primero y abriendo ligeramente la puerta después para comprobar que no hay nadie, salgo de la habitación, me vuelvo para cerrar y cuando me dispongo a enfilar el pasillo hasta la escalera que baja al comedor me encuentro con los ojos de mi mujer que termina de subir y se encuentra al otro extremo, quieta, mirándome. Después de un par de segundos en los que parecía haber procesado algún tipo de información, acelera y se mete en nuestra habitación. Yo arranco también y camino hasta el final y al cruzar por delante de la puerta oigo un fuerte ruido. algo se ha caido al suelo, otro, más violento, algo parece haber golpeado la pared. Decido no entrar, evito una posible confrontación ahora y bajo a desayunar. Tengo la ligera sensación de que me da igual lo que piense mi mujer, cualquier cosa que imagine podría ser verdad y a la vez mentira. No puede probar nada pero lo cierto es que me ha visto cerrar la puerta de A y eso puede hacer explotar un cúmulo de suposiciones en su cabeza y más cuando, como ella, se está predispuesta. Desde que llegamos no le quita ojo a A, quizá le recuerda a ella cuando comenzó, pero no se alegra por ello sino que la envidia y porque quizá esté celosa por mí, seguro ha notado que miro a A con placer y es esta quien acapara la atención y no ella. Esto la enciende, lo sé. Extrañamente, el poso que me queda incluso después de la que imagino vehemente reacción de M, es de bienestar. Tanto es que involuntariamente las facciones de mi rostro se alían para esbozar una sutil sonrisa de la que soy consciente al pasar por delante del espejo del hall.
El desayuno se convierte en un gabinete de crisis debatiendo las consecuencias de la nevada, las posibles alternativas de acción y toma de decisiones respecto al viaje programado y necesidades básicas como provisión de alimentos y un hipotético requerimiento de servicios médicos ya que el hermano de M anda necesitado de medicinas para paliar sus poliartralgias. Mucho bla, bla, bla y un conciso parte meteorológico llevan a todos a la conclusión de que al menos nos quedaremos cuatro días más...tres noches más..........
Henry Chinasky.




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