" La mente humana se aloja en nuestro cerebro y de él depende nuestra percepción del mundo, nuestros sueños, ilusiones, anhelos y temores. Se alimenta de nuestros sentidos y de nuestra curiosidad, pero también de la imaginación y la fantasía que le permiten crear y recrear su mundo circundante. Los humanos somos semejantes y a la vez únicos. Cada persona percibe el mundo de una manera particular según su naturaleza y experiencia. De esta combinación surge la genialidad y la locura, como la que llevó a Don Quijote, a "desfacer" tuertos por esos mundos de Dios y de su imaginación. Con él, Cervantes nos da una lección sobre la naturaleza humana y nos muestra que, precisamente nuestra esencia, nuestra condición, RADICA EN LA IMPOSIBILIDAD DE FIJAR EN UN PUNTO CONCRETO EL FIEL DE LA BALANZA QUE ENFRENTA RAZÓN Y EMOCIÓN, REALIDAD Y FANTASÍA".
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